
Artículo de Devorah Korek: Los Tres Estilos de Danza Oriental 'Cabaret': De Egipto, Líbano y Turquía



¡MAMÁ, QUIERO SER BAILARINA!
Por: Devorah Korek
Tenerlo claro
Hay dos cosas bien distintas: enseñar y actuar.
Las personas que quieren lanzarse, a menudo, piensan equivocadamente que se podrían ofrecer para
dar clases pero que no están preparadas todavía para actuar. En mi humilde opinión -después de 30
años de experiencia- nada podría estar más lejos de la verdad. Aunque no sea imprescindible ser bailarina
profesional para dar clases, si que es cierto que actuar aporta una profunda perspectiva sobre
como compartir la energía femenina que encarna nuestra danza. La experiencia ganada sobre el escenario
es invaluable en el momento de dar clase, porque esta danza está íntimamente vinculada a la
exhibición. Es un aprendizaje a nivel celular, puramente físico, algo que podrás adquirir sólo con la práctica.
Yo estuve 5 años actuando antes de dar mi primera clase – y durante 3 de éstos hice 2 pases de
media hora, 5 noches cada semana, con música en directo.
Como creo fírmemente en esto, os comparto algunos consejos para lanzarse como bailarina profesional.
Si piensas que estás verdaderamente lista, entonces es obligatorio invertir en lo necesario: al menos
dos trajes profesionales y unas fotos de gran calidad. Hay que crear un CV sin mentir ni exagerar
(igualmente se te vería falso y no hay nada peor). No te inventes ninguna leyenda, porque en este
mundo de Internet y conexiones instantáneas y extensas, pronto las demás bailarinas profesionales
(todos) sabrán de qué vas y perderás credibilidad y respeto casi antes de empezar.
Recomiendo que para ganar tablas, lo mejor es ofrecerte para dar actuaciones gratis,
especialmente benécas o semejantes - por ejemplo en residencias de tercera edad. Es
un público especialmente agradecido, les alegrarás el día, y saldrás sintiéndote genial.
También puedes estar segura de una buena acogida si actúas para tus seres queridos, la familia y los amigos, durante los acontecimientos típicos como cumpleaños y festivos. Así te darás tiempo para ir asimilando nuevas capacidades - porque vas a tener que hacer nuevos contactos, aprender maquillaje de escenario, saber reparar los trajes, meterte en la asesoría scal y el marketing...hay un largo etc. ¿¿Todavía quieres ser bailarina profesional?? Eso si, cuando llegue la hora de buscar espectáculos pagados - después de una docena de exhibiciones, como mínimo – ten cuidado de tener tu ética bien desarrollada. Debes tratar con mucho respeto a los demás artistas y no rebajarte a comportamientos dudosos, como cobrar menos, ir a sitios para ofrecerte sabiendo que ya hay una bailarina contratada, despreciar en voz alta las cualidades de otras profesionales, ni nada del estilo que te reportaría una reputación indeseable.
Otros factores
Ahora bien. Como el mundo no es un lugar justo,
hay otros factores que pueden contribuir al éxito o
complicarte la vida. Una bailarina, sea justo o no,
debería:
– Tener el look adecuado. ¿Vas a bailar a una convención de góticos y tu
imagen se parece a la de una debutante? ¿O por el contrario tienes una
actuación en un colegio de abogados y ayer te hiciste tu vigésimo quinto
tatuaje? ¡Problemas a la vista!
– Tener el tipo corporal adecuado. No hace falta que te cuente cuál es
en Occidente. En Oriente hasta hace poco, triunfaba un tipo de mujer más
rotunda y redondeada, pero esto ha empezado a cambiar. De todas formas,
en ningún lugar está de moda una bailarina con apariencia de anoréxica –
para expresar la diosa en el escenario, tienes que tener un mínimo de curvas.
Por suerte, como dice el refrán, sobre gustos no hay nada escrito.
– Tener la edad adecuada. La tiranía sobre la edad para las bailarinas en algunos países se deja notar con más fuerza…todavía en Turquía pocas
son las bailarinas que superan la treintena hoy en día. Ser demasiado joven
puede tener sus inconvenientes también: hay sitios que no podrá actuar
alguien menor de edad.
– Trabajar a horas extrañas . ¿Una fiesta a qué hora de la madrugada?
Claro - los bolos no suelen prodigarse en horario de ofcina. Asume que
si haces de la danza oriental una carrera tendrás que trabajar mientras tus
amigos cenan y salen de copas los sábados noche y festivos.
– Ser profesional. Porque hay temporadas de vacas gordas y vacas flacas,
y hay que ser una buena gestora para no dejarse atrapar por las mareas
de la suerte. Claro que la parte bonita de la danza es bailar, pero tampoco
olvides que te tocará “venderte”.
– Asumir que tendrás que dar explicaciones. Cada intérprete es
como una tarjeta de visita de la danza. La gente te juzgará por los estereotipos
que tienen acerca de la danza del vientre o te preguntarán absolutamente
cualquier cosa, por improbable que sea que tú tengas la respuesta.
– Ser flexible (y no sólo en sentido físico). El espectáculo de tus sueños
puede salir el mismo día en que te ibas de vacaciones u ofrecérsete por una
casualidad en el momento en que más lo necesitabas. Al contrario, a veces
tendrás que cambiarte en medio de un pasillo, o bailar en espacios minúsculos.
En otras, el público estará borracho, directamente. Y, si todo va bien,
también podrás demostrar tus habilidades en lugares maravillosos en los
que se te tratará con fascinación, admiración y reverencia. Nunca se baila
en dos circunstancias idénticas, y en los años que llevo actuando, me han
pasado sufcientes anécdotas como para llenar otro libro…
Las habilidades de la bailarina
Teniendo en cuenta lo anterior, ¿cuáles son las
habilidades reales que debe poseer una persona
para convertirse en una bailarina profesional?
– Haber entrenado a conciencia la musculatura.
– Contar con la coordinación corporaladecuada para ejecutar
esta difícil danza.
– Dominar un repertorio sufcientemente amplio de movimientos.
– Conocer tantosestilos como pueda. En cualquier caso, es imprescindible
que domine la técnica básica.
– Haber desarrollado su sensibilidad musical y conocer a fondo
los ritmos y las cadencias de la melodía que baila.
– Conocer los géneros de la música árabe , así como sus
compases y los estilos, para que su danza no sólo sea bella, sino
culturalmente correcta.
– Saber transmitir el sentimiento que produce la música a los
espectadores, a través de su creatividad.
– Transmitir su propia emoción e inspiración. De nada sirve una
técnica perfecta si ésta no va acompañada de un poco de fuego,
para que el espectador pueda disfrutar con ella.
– Buscar un estilo propio, un sello personal. Está muy bien sintetizar
estilos e ideas de otros, pero no hay que caer en el plagio para
no afrontar el reto de preguntarnos cuál es nuestro propio estilo.
En
una fiesta en Egipto hace años, escuché la opinión de un maestro,
quien opinó que para ser estrella hacía falta 3 cosas: para él, la inteligencia era una de ellas, yo la voy a reemplazar por carisma, aquella
calidad extraordinaria de personalidad que ineludiblemente atrae
a todos los demás. Desgraciadamente, parece que o lo tienes o
no… ¡pero siempre puedes contentarte con bailar como afcionada!
Sobre los otros dos atributos, estoy completamente de acuerdo: Una
estrella debe tener sus propios pasos, pasos que son su firma, su
estilo, no copia a nadie sino que las demás la copian a ella (la
famosa Dina, a pesar de las manipulaciones de los que querían
arrebatarla de su trono, es un ejemplo estelar de esto), y por último,
deberá tener buenos dientes, una sonrisa 10... ¡menos mal que, esto,
con un buen presupuesto y un poco de aguante, lo puede tener cualquiera!
Al fín y al cabo, solo tú podrás decidir como quieres crear tu futuro. No permitas que nadie te desanime de tu objetivo. Gozarás de nuevas experiencias, y acuérdate de que no es la llegada sino el camino que te aportará tu mayor disfrute en la vida. ¡¡A por ello!!
Fuente: Revista "Gracia Oriental" nº1, www.graciaoriental.org