• Currículum
  • Agenda
  • Entrevistas
  • Clases particulares
  • Formación de maestra
  • Formación de Bailarinas
  • Galería
  • Comentarios
  • Artículos escritos por Devorah

     

  • Entrevista a DEVORAH KOREK para la revista "DANZA ORIENTAL"
    nº16, enero 2006, por Samira Saida

    Ha llovido mucho desde que entré en una clase de Danza Oriental por primera vez, pero todavía recuerdo la impresión y curiosidad que me causó la profesora que tenía delante. Tan sólo había visto una vez en mi vida a una bailarina de Danza Oriental, y me había quedado prendada de esa danza, pero para mí, lo que sucedía en una escuela de Danza del Vientre era todavía un misterio. En una revista de productos naturales encontré una entrevista a Devorah Korek y enseguida supe que yo quería tomar clases con ella. Después de haber transcurrido el tiempo, nunca he podido olvidara la primera profesora que me inició en esta fascinante danza. Por eso es un honor para mí poder entrevistarla aquí y hacerles llegar sus pensamientos desde la revista Danza Oriental.

    Samira Saida: ¿Cómo comenzaste con la Danza Oriental?

    Devorah Korek: Vi por pura casualidad una demostración de danza oriental cuando esperaba a una amiga que se había retrasado por un contratiempo. Era todo muy informal, ya que la bailarina sacó su equipo de música portátil y puso ella misma la música, pero a pesar de ello me cautivó lo que percibí de su energía femenina. Le pregunté si impartía clases, pero me dijo un poco desanimada, que ya no enseñaba y que la única manera era que yo montara el curso. Así que haciendo una gran campaña pro-danza oriental conseguí reunir un grupito de 10 mujeres.Nos cobró 25 dólares por 12 clases -era el año 1978-. De las 10, terminamos sólo otra chica y yo. Me había quedado enganchada y empecé a hacerme un traje. Después encontré la única escuela formal existente en Minneápolis en aquel entonces, y me quedé durante nueve años allí, con una mujer que se llama Cassandra Shore. Ella era realmente buena, y tuve suerte de estudiar y luego actuar con ella. Cuando empecé tenía 17 años y había estudiado muchos tipos de danza: ballet clásico, claqué,gimnasia rítmica y empecé a hacer contemporáneo y jazz. Ésta última era la que más me gustaba y me puse bastante en serio con ella. Una vez empezada la danza oriental, una compañía profesional de jazz me propuso unirme a ellos y pagarme como bailarina, pero me hice un esguince practicando esquí acuático y eso me cambió la vida -descubrí que solo podía bailar pero con las rodillas flexionadas, como se hace en la danza árabe-. Me han preguntado en muchas entrevistas, por qué elegí la danza oriental, pero más bien parece ser una cosa del destino.

    S.S.: ¿Cuáles fueron tus comienzos como profesional de la Danza Oriental?

    D.K.: Mi segunda maestra, Eden, una mujer de origen mexicano que enseñaba en la escuela de Cassandra, me animó a hacer alguna cosita , y alguien me vio y me ofreció trabajo. Yo llevaba nueve meses tomando clases, era una novata, y de repente me encontré bailando en un club de noche griego con seis personas en la orquesta. Yo tenía justo 18 años y no me di cuenta que era un lujo bailar con música en vivo -casi les dije que no-, pero al no tener nada que perder me lancé y desde entonces, he bailado con muchos, pero muchos grupos. Y hoy día aprecio que aquellos griegos eran músicos realmente buenos, con mucho talento.

    S.S.: ¿Con qué estilo te sientes más identificada?

    D.K.: ¡Uff! ¡Que pregunta más difícil! Después de 27 años de haber tomado seguramente más de mil clases e intensivos, e investigar más de una docena de estilos folclóricos, he intentado representar lo más fielmente posible cada estilo. Es decir, si tuviera una actuación con músicos marroquíes haría un poco de estilo Schikhatt, pero si estuviera actuando en Egipto, me adentraría en el estilo egipcio moderno, y así como requiera cada acontecimiento, ya que disfruto mucho justamente con la variedad que ofrece esta danza. Uno de los mayores cumplidos que he recibido jamás es cuando alguna persona nativa de El Cairo o Beirut, por ejemplo, se sorprende al descubrir que no soy nativa. Pero también he combinado el típico estilo cabaret con el tema de la concienciación corporal, que considero la base de todo mi acercamiento hacia la danza. Por eso, cuando bailo a mi gusto, creo que no sigo ningún estilo en concreto, es lo que me sale del alma. En fin, deberías aspirar a personalizar tu propio estilo pero si pones una música folclórica y vistes un traje del estilo, entonces intenta hacerlo lo más auténticamente posible. Todos los estilos folclóricos llevan un algo de duende que cambia de estilo a estilo. Pero si no hay estas restricciones, creo que lo mejor es no realizar ningún estilo salvo el tuyo.

    S.S.: ¿Qué significa la Danza Oriental para ti?

    D.K.: Con esta danza trabajas con el centro de tu tronco, y si entiendes lo que significa ir al centro, vas a entender mejor cómo canalizar mejor la energía y así ir más allá del cuerpo físico. Te mueves en una onda distinta y conectas con tu intuición, para conducir todo tu trabajo hacia equilibrar el cuerpo con la psique y las emociones. Y al conectar realmente con tu esencia, gozas de beneficios que te ayudan a aclarar tu camino personal. Si puedes utilizar la danza para esto, entonces tienes una herramienta muy poderosa. Es lo que intento difundir con mi trabajo y es la meta de nuestra escuela Sarabi. Sarabi significa, en árabe, mi espejismo. Elegí este nombre porque creo que comunica lo efímero de la danza oriental, y como llega a significar algo único y distinto para cada persona. Además, como es una cosa intangible tienes que experimentarlo por ti misma. No se puede entender intelectualmente e incluso puede parecer dudoso que exista esta "energía" realmente, pero sí que existe. Mucha gente me cuenta como el haber encontrado esta danza le ha cambiado su vida.

    S.S.: Acabas de publicar tu primer libro, ¿Cuál es el fin de este libro y qué beneficios tiene para los alumnos?

    D.K.: Creo que es el primer libro y va a ser el último porque nunca hubiera imaginado que sería tanto trabajo! (Reímos las dos). La verdad es que ha sido como un regalo para mí el poder devolver al mundo la belleza que he encontrado en esta danza. Pero que conste, jamás en mi vida hubiera tenido la intención de escribir un libro. El Universo me ofreció la oportunidad a través de una llamada telefónica -que pareció de lo más inocente- hace ya 16 meses y dominó mi vida hasta hace muy poco. Ha sido una experiencia a la vez dura y divina, con la que he recibido mucho apoyo y ayuda, muchas artistas han contribuido con sus imágenes... creo que es muy bonito visualmente, y lleno de 27 años de aprendizaje. Dedico más de 50 páginas a la historia, y explico el método Sarabi y el calentamiento que he desarrollado durante los años. Luego hay muchos temas didácticos: casi 100 páginas de enseñanza, los estilos folclóricos, el vestuario, con patrones para coser y todo, la música, las tendencias, y más...¡tiene 300 páginas!

    S.S.: ¿Básicamente, en qué consiste tu método de enseñanza, y en qué radica tu éxito? Háblanos de Devorah la profesora.

    D.K.: Intento que el aprendizaje sea ameno y accesible a todo el mundo y que dé resultados. Porque para disfrutar tienes que poder bailar sin pensar, y para eso tienes que entender la técnica bien y entrenar mucho. Llevo 30 años estudiando la concienciación corporal, sigo buscando y tomando clases cuando puedo, y estoy en contínua evolución. Quiero dar herramientas prácticas a las alumnas. ¿El éxito?, ése es otro tema. El éxito es algo muy subjetivo, para mí significa tener la libertad de buscar felicidad en el día a día, y siento que ahora mismo tengo esto, y no pido más. Si al difundir el método ayudamos a que la gente encuentre algo valioso, y tenga más calidad de vida, es algo más que suficiente para mi propósito. Disfruto mucho dando clases, me rejuvenece. No quiero imponerme como profesora, sino compartir un descubrimiento. A veces noto que a alguien le acaba de salir algo por primera vez y me da una sensación maravillosa.

    S.S.: ¿Qué es lo que tiene que comunicar la bailarina cuando baila?

    D.K.: La música y su pasión por ella. Hay que representar visualmente la música, por ello tiene que ser una música que te encanta, que te inspira, que te motiva, porque tienes que escucharla mil veces para entenderla tan a fondo que la puedas interpretar y comunicar al público.

    S.S.: ¿Cuáles son tus bailarinas favoritas? ¿Y las que más han influido en tu forma de bailar?

    DK.: Mi bailarina favorita es la persona que me transmita el amor que tiene por esta danza, y que me ofrezca una actuación que me permita compartir su alegría y pueda disfrutar de ello yo también. Han sido diferentes personas las que han conseguido esto en distintos momentos, y si nombro a alguien sería como decir que ella me ha dejado alucinada siempre, y eso no es así. Pero hay gente que me encanta su estilo, su sello personal. ¡Son tantas! Si tengo que nombrar unas...Farida Fahmy, por su elegancia, Soheir Zaki por personificar un ángel bailando, y por supuesto, Cassandra, es muy carismática. Dina es genial en persona, hay que verla, y hay muchas más que puedo nombrar aquí.

    S.S.: ¿Qué consejo darías a las bailarinas que quieren llegar a ser profesionales?

    D.K.: Si es tu destino ser profesional, entonces te encontrarás con las situaciones que te permitirán hacerlo y te animarás sola. Pero eso sí,busca un buen maestro o maestra para ayudarte y que sea alguien que realmente se entregue a la enseñanza, y que te motive a sacar lo mejor de ti. No tienes que forzar que llegue a pasar algo, sino entregarte a la danza y permitir que te conduzca. Pero tendría que decir que lo importante para mí es disfrutar de esta danza, tanto si llegas o no a ser profesional.

    S.S.: ¿Y cuál sería tu consejo para las que están empezando a tomar clases?

    D.K.: Tener paciencia y practicar, y no buscar tener un objetivo en concreto salvo experimentar la alegría y los beneficios inherentes a esta danza.

    S.S.: Algún otro consejo que quieres dar a las profesoras y alumnas de danza oriental a través de la revista?

    D.K.: ¡Que lean la revista! Que aprecien lo que están intentando hacer gente como Shokry, que ha dedicado ya dos décadas a difundir la danza en España y en todo el mundo hispanohablante. Y de abrazar la danza un poco más al nivel emocional y dejar de querer aprender nuevos pasos. Coger la danza desde el corazón, no sólo la parte técnica.

    S.S.: ¿Cuál es la magia de la Danza Oriental?

    D.K.: Me encantaría saberlo (más risas). Sé que hay. Creo que está en realizar la práctica que te conduce hacia tu centro y tu intuición; así conectas contigo misma, y de esta manera transmites la energía que emanas y que atraes.

    S.S.: Cuéntanos alguna anécdota, seguro tienes muchas!

    D.K.: Hmm...Una noche hace años, me mandaron en un jet privado a Chicago, para bailar en una boda de una princesa Saudí, y al día siguiente yo me sentía muy especial y muy animada, y con el buen recuerdo fui a mi siguiente actuación -en una universidad de veterinarios, para un profesor que se iba-. Me dejaron cambiarme en el lavabo público, bastante sucio, y a continuación ir andando por un pasillo hasta una puerta, donde al llamar, era la señal para que me pusieran la música, abrí la puerta y entré en un ambiente sequísimo y pesadísimo. Hice mi actuación de 15 minutos interminables y al salir, me atraparon tres ovejas que estaban en el pasillo y que me daban un poco de respeto. Y me recuerdo pensando: así va la vida, una noche la princesa saudí, y a la siguiente las ovejas. Estas experiencias son las que me han permitido mantener una perspectiva y un equilibrio sobre lo que estoy haciendo...¡¡y tanto!!

    S.S.:¿Cómo ves el desarrollo de la danza oriental a nivel mundial?

    D.K.:¡Tanto boom! Es como una espada de doble filo porque por un lado hay una gran cantidad
    de gente que quiere probar algo a lo que yo me he dedicado toda la vida, eso es muy gratificante. Y las buenas bailarinas tienen más oportunidades que antes. Pero por otro lado crea superficialidad al haber tantísima gente que se interesa, sin seriedad. Vuelve a ser un modo de entretenimiento, pierde alma. Pero no pasa nada, como todos los ciclos, quedará la gente que realmente sienten algo por esta danza y quieren tomarla en serio.

    S.S.: ¿Por qué escogiste Barcelona para vivir y enseñar?

    D.K.: Otra vez, cosa del destino. No quería seguir viviendo en los EE.UU., no me encontraba estimulada artísticamente. Caí en Barcelona por casualidad, porque mi pareja y yo estábamos viajando por Europa, para decidir donde querríamos quedarnos. Ya habíamos estado en 13 cuidades antes de llegar aquí. ¡¡¡Por cierto, Barcelona es una ciudad que me encanta!!! Por mucho que viaje, cuando vuelvo, me hace muchísima ilusión pisar el aeropuerto, siento que he llegado a mi casa. Me encanta el clima, es una ciudad manejable de tamaño, me siento realmente acogida, no sólo por los catalanes, sino también por la comunidad árabe, icen que soy su embajadora cultural, y para mi, siendo americana, eso ya es mucho.

    S.S.: En Barcelona has participado en muchos actos culturales con la danza.¿Qué acto te ha dejado muy buenos recuerdos?

    D.K.: ¡Bueno! En 13 años me han pasado muchísimas cosas. Si tuviera que elegir un acto en concreto, tendría que prescindir de muchos otros. Me he sentido reconocida y respetada incluso a nivel oficial, es decir, el Ayuntamiento me ha dado muchas oportunidades de participar en festivales importantes. Mira, un ejemplo a destacar: en el año 1997 invité al editor de esta misma revista, Shokry Mohamed, para hacer una presentación de su primer libro, "La Danza Mágica del Vientre" y se ofreció como un acto oficial del festival de la Mercè, la fiesta mayor de Barcelona. Me gusta que esta ciudad sea liberal y culturalmente activa, y me siento honrada por poder ser artista aquí